¿La danza es inamovible?: Sergio Rojas

Originario de Querétaro, estudió artes escénicas. Comenzó bailando folclor y después contemporáneo con la compañía de Universidad Autónoma de Querétaro. Después de unos años, creó Ecléctico en 2007, además de colaborar con diversas compañías como Ciudad Interior y Aleteia. En 2014 se encontró con Israel Chavira, creador de Bailarines invitados, y decide trasladarse a la ciudad de Morelia, Michoacán. De 2014 a 2015 trabajaron como proyectos independientes y en 2016 deciden unir sus colectivos ya como Ecléctico & Bailarines invitados, que surge como un espacio para explorar la danza desde otro lugar que no sea la manera tradicional.

Platicamos con Sergio Rojas respecto a varios temas, a propósito de su presentación en el Encuentro Estatal de Danza Contemporánea de Michoacán. Esto fue lo que nos contó:

La danza en Morelia

La ventaja que yo le veo a lo que sucede a nivel discursivo de la danza en Morelia, es que es muy ecléctica. Puedes ver propuestas súper distintas y sí creo que vaya por lo mismo, podría ser poco complicado como situarnos mayor o menor grado. En términos de actividad, somos uno de los colectivos que más actividad tiene dentro y fuera del Estado. Somos uno de los colectivos que generamos más proyectos, que bajamos más recursos, que hacemos más gestión, que tenemos además del proyecto artístico, otras plataformas como Artpoint cooperativa de talentos, donde generamos el Encuentro internacional de creación coreográfica en tiempo real, el festival, el coloquio, tenemos diplomados, damos talleres, tenemos una plataforma que se llama Univer-Red, enlazamos con universidades. No sólo nos quedamos en la obra coreográfica, si no ampliamos a la danza, eso podría ser como uno de los distintivos en Morelia, pensando en la danza que se está haciendo.

Colectivo

Yo estando en Querétaro no tenía en el discurso el término colectivo. Yo incluso ya por la inercia, y si lo digo por la inercia educativa en la danza, éramos el primer grupo experimental de danza contemporánea ecléctico, porque no podíamos ser compañía en términos sociales, pues estás empezando. Luego nos volvimos compañía, voy a cuestionar el término compañía, más en términos de tratar de darle un peso al proyecto, sí o no. Ya que llego a Morelia y descubro el proyecto que va dirigiendo Israel, Colectivo bailarines invitados, donde trabajan de manera colectiva, se nombran: trabajamos de manera colectiva, horizontal y yo así de, ¡¿qué es eso?! Descubro que justo en los últimos cuatro años en Querétaro, con Ecléctico, estuve trabajando de esa manera donde las voces de quienes estábamos en el proyecto sí eran tomadas en cuenta, no solamente escuchadas. Llego acá a Morelia, empiezo a tener un proceso de reflexión inmenso con Israel y digo: claro, sí venía haciendo un trabajo colectivo, llego y le digo, ¿y qué tanto es cierto el trabajo colectivo? ¿Se puede trabajar de manera colectiva y horizontal? Y seguimos en esa búsqueda de qué tanto podemos hablar de un colectivo en términos de responsabilidad, de gestión económica, creativa y qué tanto sí se trabaja de manera horizontal, qué imagen da el colectivo, la horizontalidad, si es un horizonte, si es gradual, vaya, hemos estado en ese navegar. Lo que sí es que tratamos de darle voz a todos los que van pasando por el proyecto.

La importancia del otro

Lo interesante de sostener un trabajo colaborativo, cooperativo y horizontal es que te vas contaminando de otras ideas, de otros cuerpos, realmente te dejas contaminar, sentir desde otra manera, de percibir lo que estás proponiendo. Recuerdo en Ceprodac, en un diplomado de coreografía que tuvimos un módulo, que nos dijeron: “aquí están los chicos, díganles rana y ellos van a saltar”, y es como, aguántame, no, no, porque en un país donde los cuerpos necesitan ser visibilizados, yo no puedo tomarlos como un objeto y decir: “tienes todas las capacidades tírate al piso”, no. Creo que eso es lo que, en términos más concretos, podría decir, se ha generado de manera horizontal. Realmente escuchar con quién estoy, percibir con quién estoy trabajando, cuáles son sus necesidades. Un dato cultural: Israel y yo tenemos maestría en desarrollo humano, entonces vamos ahí conectando, cómo podemos tratarnos primero desde las personas y no: ay, es que apenas estás iniciando, es que tienes “trayectoria”. Más allá de eso es: esta persona que va a compartir su tiempo, su energía, su cuerpo conmigo, quién es y cómo podemos realmente que esta idea que yo tengo y esta idea que tú tienes, cruzarla o trabajarla. Sobre todo porque tenemos la experiencia de trabajar con estas compañías establecidas donde llega el coreógrafo y te dice qué vas a hacer y a veces ni siquiera entiendes de qué es la obra y tú sabes que tienes que hacer una secuencia, tienes que usar este vestuario y ese discurso se queda muy interior. Entonces, tratar de abordar la etnografía y referenciarnos todo el tiempo en el colectivo.

No podría decir si está bien o está mal esa manera de trabajar vertical, porque a algunos cuerpos les funciona, a mí ya no, y si les funciona ojalá que sea para bien y no para mal. Creo que va a estar todavía unos añitos más porque cuesta mucho trabajo o ha costado mucho trabajo desde la sociedad, incluso desde la institución ver otras formas de hacer y así seguimos, la institución principalmente y eso genera que la sociedad siga, por ejemplo, ayer tuvimos que poner coreografía de Sergio porque en el programa se tiene que poner. Tan es así que el INBA-UAM ya permite nombrar creación colectiva, dos o tres creadores y antes era solo es uno. Nos pasó justo, fuimos a concurso y la coreografía tenía que ser a nombre de Israel, pero todos la habíamos hecho, entonces sí creo que va a continuar todavía este concepto de compañía, este concepto de yo te voy a dar la voz porque “Yo soy grande, tú pequeña. Yo estoy bien, tú estás mal… y no hay nada que puedas hacer para cambiarlo” referenciando a Matilda.

Modelo económico en la danza

Hay una oportunidad de mover el anclaje en términos de la danza versus espectáculo, danza versus entretener, danza versus recurso económico, donde se haga una propuesta como lo que hicimos ayer con Camaleónico. La gente diría, ¿y si voy a pagar o no voy a pagar? ¿Realmente cómo me va a funcionar? Y preguntaban ayer en las mesas de diálogo que cuáles eran nuestros propósitos: ahorita, fuertemente uno de mis propósitos es cómo realmente podemos establecernos desde lo económico en la danza, siento que estos modelos verticales no han ayudado mucho porque se queda incluso económicamente desde esta cabeza, porque yo lo di todo, yo puse la idea, yo puse los trazos, yo puse la música, yo conceptualice, ¿y tú qué tanto hiciste? Creo que necesitamos resignificar los cuerpos que trabajan en los proyectos. En este caso en las compañías. Sí, creo que va a costar un poquito de trabajo, sigue costando trabajo decir sí, si de verdad todos hicieron todo y sí, desde las capacidades alguien va a ser más, siempre. Y hay que negociar con la institución, pues hay alguien que dirige el proyecto. Y no digo que está mal que dirijan, el asunto, creo, a lo que a nosotros no nos gusta es que dicten esto es así y no se mueve. Como la experiencia es colectiva, la decisión tiene que ser de todas.

Ayer una de las bailarinas traía una infección en un ojo y era ok, ¿vas a poder bailar?, ¿cómo lo resolvemos?, y no hay: ya no me sirves, gracias, tráeme otro cuerpo que sí tenga dos ojos hoy, como ese tipo de dinámicas que en lo personal a Israel y a mí nos pasaron en muchos proyectos. Justo le platicaba a Natalia de las últimas audiciones que hice, fue con Luis Arreguín para Carmina Burana, no podía cargar a una de las bailarinas y me dijo: “Uy, no, no puedes cargar, gracias”. Y yo, o sea, si lo que buscas es alguien que cargue, no un bailarín, pues vamos al mercado de abastos, porque si lo que necesitas son cargadores, ellos tienen experiencia cargando costales, no quiero decir que el cuerpo sea costal, pero tienen experiencia en cargar objetos sobre ellos. Y ese tipo de experiencias, creo que nos ha hecho pensar la danza desde otro lugar, sobre todo porque tenemos rato y digo tenemos haciendo la danza de la misma manera y seguimos escuchando en las mesas de diálogo en el Congreso Nacional de Danza que formé parte y en muchos espacios donde hay que problematizar o dialogar la danza, tenemos los mismos problemas de hace 25 años, pero seguimos haciendo la danza de la misma manera, ¿cómo vamos a modificar nuestro hacer para tener otros resultados?, porque al final pareciera que  hay que hacer producción de la danza de la misma manera, pero queremos otro resultado. A mí me está costando trabajo. Por eso la propuesta de ayer.

Elitismo y los públicos para la danza

Los paradigmas y la doxa ya establecida en la danza, donde la danza no se habla, donde la danza es ese ente que está por allá y hay que apreciarlo y sobre todo en términos de danza contemporánea, porque no nos podemos hacer de la vista gorda, que la gente no entiende la danza contemporánea. Nos establecemos con que la danza es para todos, ¿de verdad, de verdad la danza contemporánea que tú haces es para todos? es súper clasista, porque entonces, en este acercamiento, ¿cómo vas a poder dialogar con otros cuerpos?, porque me sigo alimentando de lo mismo y, si me sigo alimentando de lo mismo, el cuerpo va a tener los mismos nutrientes y va a seguir haciendo lo mismo. Queremos más público, pero el público no entiende. Pon una película en francés, si no sabes francés y no hay subtítulos, te vas a aburrir a los 10 minutos porque no estás entendiendo qué pasa, se vuelve complejo porque es: ¿entonces hacen danza o hacen teatro?, ¿entonces es un performance o es una instalación? Los discursos son divertidos, bueno, a mí se me hacen divertidos de: la danza es para todos, es incluyente en todos, pero en eso no, la danza es para acceso a todos pero esto no.

“Interrumpir” la obra

Ayer en el teatro, justo, El recinto, todo lo que implica un teatro. Una persona estaba callando a un bebé que lloraba, y era como: “ok, voy a dejar que siga su camino”, pero me dan ganas de decirle: “no tienes derecho de callar a nadie”. Si la persona, niño o niña, joven, quien sea quiere expresar algo porque se está conectando, es como, aguántame, es la manera en que puedo comprobar si lo que yo quiero hacer está funcionando, porque a mí no me sirve que todos estén en silencio y al final me aplaudan, porque el aplauso no dice nada. Entonces, ayer que se iba a esta persona es como no te vayas y si el niño va a llorar, pues que llore. Porque entonces si yo la saco, sigo diciendo que la danza no se hace aquí, que esto no fue danza; el bebé que está llorando, la señora que tiene que salirse, quien se le olvidó apagar el celular, como que esa colocación de la danza creo que ya tiene que cambiar si realmente en el discurso estamos diciendo, somos colectivos, somos para todos.

Captar, no “formar” público

Algo que hemos discutido mucho es el término “formación de público”. A mí me cuesta trabajo decir que hago proyectos, que hago obra para formar público, porque ¿qué sería la formación realmente, qué es formar público? En términos de licenciatura, mínimo son cuatro años para formarte como bailarín y tú vas a ver danza y dices, ay, espérame, no estoy entendiendo, entonces creer que con una función voy a formar, les decía ahí en el colectivo me gusta más pensar en la captación. Esta obra es para captar público, que te genera un interés, que volvamos a tener otra cita y vamos a seguir platicando y después de varias citas ya me empiezas a conocer y empiezas a entender por qué me paro así, por qué hablo así, por qué estoy interactuando de esta manera y ya puedo decir: nos estamos formando, nos estamos conociendo, podemos dialogar desde la danza y no tanto el: con mi taller voy a formar. Me cuesta mucho trabajo. Voy a acercar, voy a captar y la formación, quizás sí en un programa de 2, 3, 4 años, donde tengo a María, que ha ido a todas las funciones y ya se sabe todos los diálogos de las obras, digo, esta persona se está formando además en un tipo de danza contemporánea, en una propuesta.

Mantener la danza no se puede y eso está comprobado, necesitamos justo de una comunidad y una comunidad donde impliquen todas las personas y no solo estar bailando en el teatro o no solo estar haciendo danza, para mí gusto personal, donde sólo la voy a entender yo.

En el teatro empiezan las funciones, el bailarín está en camerino, llega la gente, llegan 200 personas, 400 si les fue bien, das tu función, cierra telón, el bailarín regresa a camerino, entonces el bailarín sigue siendo intocable. El artista es el que está allá, el escenario es una cosa que nunca va a ser alcanzable para mí y entonces sigo poniendo en verticalidad a la danza de la sociedad. ¿Cómo puedo sostener que la danza es para todos, si yo misma digo no te me acerques porque voy a bailar, no puedo salir a darte las gracias hasta que no esté en condiciones? Les dije, tenemos que recibir al público, tenemos que darnos cuenta quienes están llegando. Estoy recibiendo a los invitados de la fiesta. Dirían: estás rompiendo la magia, ay, te está viendo la gente. Sí, pero al fin eso es lo que quiero.

Y si en el público se genera una dinámica y nosotros estamos acá, yo no soy importante, importante es lo que está pasando entre todas nosotras, yo estoy haciendo algo, algo está pasando allá, eso también es importante, pero tenemos la costumbre de: en el teatro calladitos, incluso el salón de danza no se habla, no se platica, no te puedes reír, tienes que estar seria. Como muchos paradigmas que no sé qué tanto nos hemos sentado a dialogar como hacedoras y hacedores de danza para decir: será que tenemos que cambiarlo. Muchos otros conceptos en la sociedad están cambiando, como el de la familia entonces, ¿la danza es inamovible? ¿Se tiene que quedar así porque entonces así fue el éxito antes? Cada vez somos más, muchísimos más bailarines, ¿cómo mejorar condiciones?

Pensar la danza

Una particularidad que encuentro en la danza michoacana o por lo menos con la que he tenido mucho contacto, es que es muy reflexiva, podemos decir incluso que es muy filosófica, uno de los cómplices y que justo salió el proyecto de los locos del planetario, Natalia, Rocío, Eric, Israel, Tere. Sí hay personas en la danza que quieren pensar un poco más la danza, como este libro Pensar la danza. Hay que pensarla un poquito más y sobre todo dialogarla y ha sido complejo, pienso, te digo que estoy metida en lo económico porque pienso que es complejo por cómo se sostiene la danza y hay hacedoras que si están en espérame no puedo, no puedo tener esta charla porque ya tengo una clase, porque tengo que dar otra clase, porque tengo un grupo, porque tengo que ir a la escuela y no hay oportunidades desde lo laboral para poderlo dialogar. Pero sí siento que la danza en Michoacán cuestiona mucho qué está pasando, cuestiona mucho cómo se está haciendo la producción en danza. A veces hay mucha oportunidad de que todas podamos dialogar, a veces somos un grupo muy pequeño, justo nos hicimos esa pregunta y nace el podcast Los meses del año, con Natalia e Israel, son 3 temporadas ya, este espacio en el que vamos a hablar de danza para que alguien más que no tiene chance de acercarse, pues reflexione con nosotros un poco acerca de la danza.

Digamos que esa charla no se quede en la en la charla de café y se vea en los proyectos, en las propuestas, en la manera en cómo nos relacionamos, en cómo proponemos una danza a nivel estatal. Nosotros teníamos 4 años que no pisábamos el Teatro Ocampo, no porque: no nos lo prestan, no, está accesible incluso si quieres pagar, lo pagas pero era: El teatro sigue siendo mantener el paradigma de “eso es importante y esto no”, ¿cuáles son las condiciones para bailarlo? Entonces estas reflexiones donde si digo que la danza y los cuerpos en todo momento pueden explayarse, ¿por qué no hacerlo también aquí? Esas reflexiones las hemos llevado en Encuentro tiempo real que el primer año sí fue así de chocar con pared porque invitamos a gente de trayectoria y era: no vamos a dar talleres, vamos a dar guianzas… ¿Pero qué es eso?!! Bueno, en estas guianzas me vas a contar qué te está inspirando a hacer la coreografía, no quiero que me hables de técnica, quiero que me digas: ¿Viste RuPaul, el episodio 7, donde se vistieron de novias?, ¿eso te inspiró, como a nosotros para hacer una de las escenas de Mary Who? Ok, ¿la cocinera en el restaurante te dijo algo y eso te motivó un libro?, ¿qué cosas realmente motivan a la danza para que sea para el acceso de todas y todos? Para que no se quede como: Ay, es que ellos son especialistas, es que ellos saben más de la danza. Tenemos más preparación, podemos acercarte más herramientas y sí siento que las reflexiones que hemos dado en los seminarios, en los diplomados, en los talleres se hacen presente en todo momento y una gran ventaja, les digo yo, tenemos un cómplice en la Universidad, Israel que sus clases luego dicen que son más clases de filosofía que de danza porque todo el tiempo está cuestionando y reflexionando qué estamos haciendo. La licenciatura no son clases de técnica, son “estrategias corporales”. Desde cómo nombramos, la licenciatura no tiene clase de técnica, son estrategias corporales suaves y formales. Ya se nombra desde otro lugar y eso repercute justo en la manera de cómo se hace danza.

Fotos: Fluir Revista de danza

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