Humanidad en “Lemniskata” de Lukas Avendaño

Por Karen Maravilla

El viernes 8 de julio del 2022, Lukas Avendaño tuvo la premiere mundial en el Conjunto Santander de Artes Escénicas de la ciudad de Guadalajara de su coreografía Lemniskata.

Lemniskata es una obra coreográfica que tiene una duración aproximada de una hora, obra que te transporta en un viaje a lo más profundo de los orígenes del ser humano. La obra presenta la anatomía del cuerpo humano, exponiendo en escena a 14 hombres, los cuales al principio de la obra se presentan completamente desnudos.

En un inicio la obra comienza sin música de fondo, mostrando a los 14 intérpretes en el suelo, girando unos sobre los otros, generando una especie de adaptación en la corporalidad de los cuerpos, mostrando una especie de inicio de la vida y de las comunidades, en las cuales poco a poco se fue generando una evolución y así mismo una adaptación.

Posterior a eso, se aprecia el proceso de evolución de la especie, en el que comienzan a utilizar sus extremidades, a percatarse de la presencia del otro en su entorno, la conexión con sus pares y generar un estado de alerta ante aquella posibilidad de “amenaza” ante lo desconocido, que a su vez es generado como consecuencia de la evolución, presentando la necesidad de adaptación para la supervivencia de la especie.

Ante los nuevos estímulos, el cuerpo humano evoluciona, mejora y se prepara para afrontar lo que se le presenta: se ve a los 14 intérpretes escalando una pared de telaraña, de una manera preparada y acrobática, posterior a eso la pared baja y queda como una especie de “mesa” la cual es balanceada de lado a lado mientras los intérpretes entonan una melodía, un “tipo” canto, representando el adoctrinamiento de las creencias que comenzaron a llegar a cada comunidad.

De ahí inicia el proceso de “coraje”, “duelo”, ante las pérdidas que las comunidades comienzan a sufrir, una representación de las deidades, de aquella “imagen” que tenemos de lo que pasa en los “inframundos”, el temor de ser juzgados.

Foto: Jaime Martín (tomada a Conjunto Santander de Artes Escénicas)

Posterior a eso, los intérpretes se cambian, colocándose una especie de taparrabos, y además una máscara de tastoanes, con la cual comienzan a bailar e interpretar una especie de ritual, moviéndose de una manera más unificada, son acompañados por dos músicos de chirimía de Tonalá y un artista sonoro perteneciente al Mariachi Antiguo de Acatic. Al final de esto sale a escena la única mujer, aunque la obra gira en torno a los “Mujerismos = Muxerismos”, esta última escena cierra de una manera muy poderosa, representando la fuerza y el dolor que requiere el nacimiento de una nueva vida = una nueva era.

Dentro de la obra tienen lugar diversos momentos, todo el tiempo te mantiene atento, te hace reflexionar, viajar, sentir, preguntarte sobre lo que los intérpretes están viviendo, sintiendo, contiene imágenes visuales muy hermosas y poderosas. Sin duda es una obra muy completa, pero sobre todo muy humana.

Foto: Jaime Martín (tomada a Conjunto Santander de Artes Escénicas)

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