U Qux Cah, de Sandra Soto: reiniciar el mundo

Continúa la pandemia, después de cinco meses, las ciudades comienzan a activarse. Meses de aparente inmovilidad social. Aún así, dentro de las casas, el movimiento jamás dejó de ser, la danza se abrió espacio por redes sociales y espacios virtuales. Bailarinas, bailarines, coreógrafas, músicos y demás miembros de la comunidad mostraron que la danza no se detiene, la creación se abre espacio en cualquier circunstancia, entra por cualquier grieta. Así, hemos visto una comunidad activa y creativa, pero esta circunstancia también ha revelado las difíciles condiciones en las que la comunidad dancística se ha desarrollado, no sólo en tiempos pandémicos sino desde antes. Ahora más que nunca advertimos el retiro del gobierno federal para apoyar a la comunidad, crisis económica que impacta en la vida de cada integrante de las compañías, con mención especial en técnicos, iluminadores, músicos, fotógrafos, etc., que hemos visto drásticamente disminuida nuestra actividad y medio de subsistencia. Afortunadamente, esas circunstancias no pueden mas que llevar a la organización de la misma comunidad para exigir sus derechos y, colectivamente, imaginar y accionar nuevas maneras de mantenernos frente al público.

Y dentro de esta circunstancia, el Conjunto Santander de Artes Escénicas (de la Universidad de Guadalajara) inicia una temporada con danza, teatro, música e interdisciplina, programando a artistas locales, en un esfuerzo por reactivar la cultura y la economía de los artistas. Para ello, se creó la Sala Digital https://conjuntosantander.com/sala-digital-eventos para que el público pueda acceder a estas propuestas, grabadas en la sala 1 y 2 del Conjunto y valiéndose de la iluminación del teatro y equipo técnico de alta calidad (tres cámaras para televisión, dos robóticas) para un mayor disfrute del público.

Para inaugurar esta modalidad y programación, se presenta una obra de danza butoh llamada U Qux Cah. Corazón del cielo, creada e interpretada por Sandra Soto, quien residió cuatro años en Japón, donde fue parte del estudio de Kazuo Ohno, y participó en piezas de Yoshito Ohno, además de formarse con distintos maestros como Tadashi Endo, Yumiko Yoshioka y Katsura Kan, bajo cuya dirección presento Llorona en el II Festival Internacional de Butoh en Kioto, Japón.

En U Qux Cah, Soto continúa este diálogo profundo que se ha dado entre esta danza japonesa y la tradición indígena mexicana. En el libro La eternidad en un instante, La danza butoh en voz de sus maestros,[1] Yumiko Yoshioka nos dice: “hay una similitud con lo japonés, muy cercana, no sólo con los indígenas, sino que la tradición de la cultura mexicana está muy cerca de la naturaleza y del cosmos”. Es en verdad muy interesante este diálogo de tradiciones donde se conectan culturas aparentemente lejanas, ¿cómo es que una estética japonesa de la posguerra puede encajar con cosmovisiones mexicanas milenarias o al revés? Estas son respuestas que sólo pueden comenzar a revelarse cuando accedemos a mirar estas propuestas.

Y esto viene a cuento pues el detonador de U Qux Cah es el Popol Vuh, libro sagrado y el más importante de los textos mayas que se conservan y que narra la creación del mundo, de la humanidad, de la vida como la conocemos según la tradición maya-quiché. Este unipersonal da cuerpo a ese primer germen creador. La pieza inicia con una cita del primer capítulo del libro sagrado que nos contextualiza en lo que veremos.

Estamos ubicados en el inicio de todo, cuando no había tiempo ni espacio, en el vacío primordial, en la oscuridad donde sólo habitan los dioses. “Al germen de lo que existe en el cielo se le llama U Qux Cah ‘El corazón del cielo’”, leemos al inicio. De la oscuridad aparece la intérprete, la vemos en estado de reposo: cuerpo inmóvil, pero con un universo en su interior. Un velo la cubre. La música genera una atmósfera mística. El músico Santiago Maisterra comparte escenario e interpreta en vivo. A unos metros de él, un cuerpo está pariendo un universo, hay lentitud e iluminación tenue.

No está de más recordar que U Qux Cah “el corazón del cielo” es también la deidad creadora, es el huracán (por él llamamos así al fenómeno atmosférico). Es el dios que ensaya la creación de la humanidad. De esta manera, la intérprete es por momentos deidad y por momentos, creación. La pieza está dividida en cinco partes muy claras. En la segunda “germen del agua”, Sandra Soto, desde el piso, da vida a este elemento acuoso, no en la tierra sino en su caída desde el cielo. Aquí escuchamos gotas caer, generadas por la voz del músico seguida de truenos. Es el dios manifestándose, dejando caer el vital líquido. Y vemos a la intérprete siendo agua, pero también las consecuencias del agua. Ha dejado la inmovilidad, su movimiento fluye en sus brazos y su torso. Es el inicio de la vida y del movimiento, la danza de la vida creciendo en un nuevo mundo.

En cada una de las cinco partes de la pieza, miramos distintos movimientos, lo que le da agilidad a la pieza, por ejemplo, en la tercera parte, el movimiento es cortado en comunicación con los teponaxtles que suenan como granos de maíz. Los brazos se doblan, cortan su movimiento como un primer intento de movimiento de aquel primer hombre creado aunque no lo es. La obra no llega a la creación del hombre o a los distintos intentos de los dioses con varios materiales antes de modelar con maíz.

La música suena bastante pertinente y equilibrada con el movimiento. Se advierte un diálogo, una comunicación intensa en escena. Escuchamos varias atmósferas y sonidos vocales que envuelven y apoyan, sonidos que me recuerdan al último Nick Cave y al eterno Jorge Reyes. Interesante esta elección musical y la decisión de no caer ni en elementos indigenistas ni orientales, aunque son visibles las influencias, el abordaje sonoro da un toque sacro pero contemporáneo (como ese diálogo entre un libro sagrado maya y una danza del siglo XX).

En esta casi media hora, somos testigos de esa primera sesión creadora que culmina en una danza llena de viento, un ciclón celebratorio de la vida, de un viento que mueve el mundo e inicia la vida, así como el Viejo Antonio[2] nos cuenta en sus relatos de la creación de los primeros dioses mayas, cuando los dioses se ponen a bailar después de llegar a acuerdos o de cómo bailando encontraban sus respuestas.

U Qux Cah es una buena elección para iniciar un ciclo y una nueva aventura, tanto para creadores como para el público, pues es una obra profunda, pero que no pierde su agilidad y con una duración adecuada para mantener al espectador en atención, además de estar apoyada por una buena dirección de cámaras y variedad de planos que nos permiten disfrutar de una manera óptima esta puesta en escena.

U Qux Cah iniciará temporada virtual a partir del viernes 21de agosto y los boletos podrán adquirirse a través de la página www.conjuntosantander.com con un costo mínimo de $80 durante el periodo de temporada, la cual finalizará el 20de septiembre. Posteriormente el evento seguirá disponible bajo demanda con un costo de $120.



[1] Johana Segura y Fabián Guerrero (comps.), La eternidad en un instante, La danza butoh en voz de sus maestros, (in)Fluir Ediciones, México, 2014.

[2] Subcomandante Insurgente Marcos, El Viejo Antonio, Ediciones Eón, México, 2012.

Fotogramas tomadas en la transmisión.

Fabián Guerrero

Editor y lector

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.