Bailar otro mundo / Festival de danza zapatista

“Báilate otro mundo” fue la consigna; no una orden, sí una invitación. Las comunidades indígenas que conforman al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en voz de su comandancia, lanzaron una convocatoria a la comunidad dancística para viajar a alguno de los territorios autónomos a presentar su arte en el I Comparte de danza “Báilate otro mundo”. Ya en ocasiones anteriores, el EZLN había convocado a la comunidad artística a compartir su arte, pero en esta ocasión la invitación fue específicamente a la danza y sus hacedoras y hacedores.

La convocatoria tuvo respuesta de varios sectores y tipos de danza: contemporánea, clásica, neoclásica, árabe, butoh, acrobacia, bailable, circo, performance, participativa, aérea, africana, dark belly dance, hip hop, fusión, moderna, hula hula y manipulación de fuego.

El lugar de encuentro fue el nuevo caracol1 Tulán Ka’u, en los Altos de Chiapas, asimismo sede del Festival de cine. Este caracol fue construido en dos meses para recibir ambos festivales, y cuyo auditorio principal fue llamado “ballena”, de ahí el título del comunicado del Sub Galeano “Baila una ballena”.2

En este comunicado, el Sub pregunta: “¿Se puede bailar el aire? La danza, aparentemente tan lejana de todo, ¿puede trazar sólo con movimientos un sueño?”. Y esa era la invitación y la idea en el corazón de todas y todos los participantes: trazar un sueño, bailar el aire. Y, sobre todo, dejar en claro que la danza no está “aparentemente tan lejana de todo”. Para eso estábamos ahí, para encuerparnos. Y es que las y los participantes habían viajado muchas horas para llegar a territorio zapatista y encontrarse con esas mujeres y hombres que tantas luces han dado y que han mostrado caminos en muchas vidas y luchas. Dar danza, compartir danza era una forma de agradecer, de retribuir; una manera muy sencilla y humilde pero profunda de estar y compartir. La comunicación sería a través del cuerpo, del arte. Horas de camino para llegar y compartir lo que se ama, con lo que se lucha, la manera que tenemos de gritar, de denunciar, de acompañar, de empatizar… los zapatistas pusieron la casa y nos recibieron en un nuevo caracol levantado con trabajo colectivo, listo y con un proyecto de teatro para futuras ediciones. La emoción era mucha.

En esta edición participaron: Hugo Molina, Argelia Guerrero, Libertad Hernández, Victoria Arts, Chiapaz, Vica Rule, Shakti Butoh, Sofía Ivy García, Fabián Guerrero, Barro Rojo, Circo Xutli y hermanos Nandayapa, circo pal´barrio, Jorge Izquierdo, Diana Betanzos, Paulina Segura, Germán y David López López, Fou de la Calle, Germán Pizano, Paulina Segura, Miriam Álvarez, Colectivo sociodanza del FARO, Trilce López Rascón, Colectivo GACHO, danza contemporánea con malabar de fuego, Colectivo Marabunta, Circolectivo El Puente, Compañía Tierra Independiente, Lukas Avendaño, Isaura danza contemporánea, Danza en resistencia “Johana Segura”, Angélica Maia Dark, Compañía M de Mar, María Cecilia Martínez Angulo, Gisela Vuela y Compañía Zarah, también hubo una exposición de fotografía de danza, de Jorge Izquierdo, una presentación del libro El camino, que documenta el andar de la compañía Barro Rojo con la guerrilla en El Salvador, y una charla de la Revista Fluir sobre otras formas de bailar y qué puede aportar la danza al movimiento social.

Una noche antes de comenzar el festival, lxs participantes revisaron el espacio donde bailarían, no sabían que estaban siendo observados por niñas y niños zapatistas. A la mañana siguiente, en el comunicado arriba mencionado, el Sub Galeano narró los hechos:

¡Va a haber baile!”, le gritan brincando. Bueno, la niña a quien llaman “La Calamidad” apenas levanta un poco los talones, pero su alegría es semejante a la de las demás. Lo del baile no entusiasma al Pedrito, el escéptico de la banda, y sentencia: “De por sí hay baile cada tanto, no veo la razón del escándalo”. Defensa Zapatista abre su método pedagógico con un zape y prosigue: “Va a haber baile pero colgado de una nube. O sea que no cualquiera”, y realiza un impecable movimiento de ron de jambe par terre en dehors.

Y sí. No cualquiera… Las mujeres y hombres que se preparaban para subir al escenario sabían que tenían un compromiso: transmitir, contagiar el porqué se da la vida por bailar, comunicar que también la danza es un arma, una herramienta, que el cuerpo en estado de danza transmite pensamiento, lo genera, cuestiona, problematiza, nos enfrenta y también nos sumerge en el goce, en la proximidad, el contacto. Esto “colgando de una nube” y, desde ahí, también poner el cuerpo frente a quienes han arriesgado sus vidas para construir su sueño, ese que nos abrazaba en el interior de una ballena y un caracol. Nadie estaba ahí para ser observado, aplaudido y admirado por su destreza técnica, su virtuosismo corporal e interpretativo o su maestría coreográfica, el objetivo parecía ser más sencillo pero más profundo: comunicar, compartir, agradecer, generar diálogo y sembrar semillas de movimiento en las comunidades.

Argelia Guerrero

Como bien dijo Galeano en la clausura del festival de cine (una noche antes del inicio de la danza), las comunidades no califican si es bueno o malo lo que ven, les interesa el diálogo que se provoca. Y antes de iniciar el festival de danza, se sentía una gran emoción en los y las invitadas. Las emociones estaban a flor de piel, hubo lágrimas en la charla previa al arranque de las funciones y en las primeras piezas presentadas también. E ra una realidad. Un festival de danza en tierra zapatista. Y ahí estábamos. Sólo quedaba agradecer con nuestra danza. Bailar para ellas y ellos, bases de apoyo zapatistas, insurgentas e insurgentes. Bastaba voltear y ver el enorme auditorio lleno de paliacates, pasamontañas y aplausos, muchos aplausos.

Y de nuevo el comunicado del Sub, anticipando: “Un grupo de danzarines practica sus movimientos. Ellas, elloas y ellos recorren el templete que, contradiciendo su vocación, no está más elevado que las plateas, sino más bajo”. Simbólicamente era muy claro: no había templete, no había “artistas”. Como bien lo observó el Sub, quienes se presentaron estuvieron más abajo; quizá es el lugar, el contexto, y mucho las personas que participaron, con compromiso social y político, pero se podía percibir un fuerte sentido de comunidad, de humildad, adaptándose a los espacios, a las condiciones técnicas. No hubo exigencias ni requerimientos especiales para poder bailar. La urgencia era esa: bailar, bailar ya, bailar el aire, pero bien plantados en la tierra.

Un detalle que merece ser mencionado es el público, un público participativo que no temía aplaudir a media ejecución, y que tras un giro, una cargada, un salto o lo que fuera que le gustara, reaccionaba con un aplauso sin contención de sus sentimientos. Nada de esperar hasta el final, la cuestión parecía muy sencilla: algo te gusta y/o te emociona, exprésalo en el momento, aplaude. Un gesto muy emotivo para quienes ejecutaban sus danzas en escena. Incluso un aplauso rítmico durante la ejecución de Hugo Molina o la participación de mujeres zapatistas en la danza butoh de Shakti. Es decir, también había una gran expectativa por parte de las comunidades asistentes y lo demostraron, se mostraron atentos y respetuosos.

Shakti butoh

Los talleres fueron asimismo muestra de ello, participaron en talleres de danza contemporánea, malabares, expresión corporal, entre otros. En la retroalimentación del taller de expresión corporal de Miriam Álvarez se mostró la emoción, el descubrimiento de los cuerpos, la cercanía, el (re)conocimiento entre compañeros de lucha, verbalizado por una chica y un chico zapatistas. Un asistente de una comunidad indígena de Ecuador dijo que en su país, al relacionarlos con el EZLN, los tachaban de guerrilleros, pero que ahí había descubierto que la lucha se daba también desde el cuerpo y el afecto. Y ese descubrimiento es algo que revela otra intención profunda de este festival y encuentro: desde el cuerpo y el afecto se construyen nuevos mundos también.

De las coreografías presentadas diré poco, más rescato lo dicho anteriormente: el deseo de compartir, de comunicarse. Las preguntas en el aire: ¿cómo construir otra danza?, ¿es posible otra danza, la danza de un mundo nuevo?, ¿cómo sería ese mundo nuevo? Preguntas que siguen en el aire, pero cuyo caminos comenzaron a abrir aquellas y aquellos cuyas miradas dieron soporte al movimiento, y que están esbozando respuestas que hay que mirar y estudiar con atención. Sin olvidar que ellos presentaron también sus coreografías, todos los días hubo espacio para la demostración dancística nacida en las comunidades (ya daremos espacio a ello en otra publicación)

Danza zapatista. Caracol La Realidad #otradanza

Publiée par FLUIR Revista de danza contemporánea sur Lundi 16 décembre 2019

Danza zapatista "la autonomía "/caracol La Garrucha,en el comparte de danza "Báilate otro mundo" #otradanza

Publiée par FLUIR Revista de danza contemporánea sur Mardi 17 décembre 2019

Al final, quedamos, como bien señaló el Sub en su comunicado:

“Como si la danza, el arte de bailar otro mundo, le hubiera aliviado las heridas y el corazón, y le animara a seguir su absurdo empeño.

Pero eso es imposible. ¿O no?”

Y sí, regresamos convencidos de que la danza es respuesta y camino, que tiene mucho que aportar, que el cruce de la resistencia indígena y su visión con los saberes coreográficos y del cuerpo activa una potencia que podemos explorar, que el sentimiento de libertad y amplitud, de caminar sin miedo que ahí vivimos es posible en cualquier espacio de nuestro país, pero tenemos que trabajarlo, construirlo, danzarlo.

Como suele suceder, fuimos a ofrecer y regresamos con más preguntas y tareas para la construcción de esa otra danza, de ese otro mundo que queremos y que un día será posible.

Expresión corporal en el I comparte de danza "Báilate otro mundo" #otradanza

Publiée par FLUIR Revista de danza contemporánea sur Jeudi 19 décembre 2019
Talleres en el caracol Jacinto Canek

1 Los Caracoles son, en México, las regiones organizativas de las comunidades autónomas zapatistas. Fueron creados en el 2003 para reemplazar la anterior forma de organización, los Aguascalientes, tras un período de extensa discusión sobre la necesidad de cambiar la relación entre las comunidades, de las comunidades con el EZLN y de las comunidades con el mundo exterior. Para más información, leer https://subversiones.org/archivos/11195

2 http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2019/12/15/baila-una-ballena/

Fabián Guerrero

Editor y lector

2 Comments

  1. Fue un evento diferente, en donde el hubo la oportunidad de conocernos y de mirar la danza con otros ojos.

    1. Sí, un evento muy diferente. Ojalá pudiera replicarse en todo el país. Saludos

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